El pasado domingo Carlos Croes, en su espacio Diálogo con…, nos ofreció un programa totalmente inusual en la Venezuela de hoy, tan sumergida en su miope y polarizado devenir.

Siempre es interesante contar con una aproximación y con los elementos de juicio necesarios para apreciar los acontecimientos importantes que ocurren fuera de nuestras fronteras y reconozco que, en esta ocasión, tanto la escogencia particular de los dos invitados -Shimon Peres, Presidente del Estado de Israel y Mahmud Abbas, Presidente de la Autoridad Nacional Palestina- como el momento en el que se le muestra a Venezuela cuál es el tono actual de las posiciones antagónicas más persistentes e irreconciliables del planeta, resultaron muy oportunos por las referencias útiles que nos brindan. Quienes dábamos por sentadas algunas respuestas en ambos líderes, haya sido porque contábamos con información insuficiente o porque, de tanto oírlo, hemos internalizado -aunque no lo compartamos-  el discurso oficial doméstico, violento y pendenciero, nos encontramos con verdaderas sorpresas.

Lo primero que cada uno de los entrevistados dejó claramente de manifiesto fue el reconocimiento de la existencia del otro, del grupo antagonista con el cual mantiene serias diferencias. Shimon Peres señaló: “los palestinos son nuestros vecinos, no son nuestros enemigos” y, ante la pregunta de Croes acerca de la decisión de la Organización de Naciones Unidas de reconocer el Estado de Palestina, su respuesta,  lejos de intentar algún tipo de descalificación contra ese organismo, no hizo más que dar por un hecho que hay dos Estados, Palestina e Israel. Por su parte, Mahmud Abbas reveló que ambas naciones coordinan en conjunto algunos temas de seguridad.

La otra característica presente en ambas entrevistas fue la inexistencia de insultos personales o descalificaciones hacia los grupos con los que cada uno de ellos antagoniza, a pesar de que ninguno se abstuvo de formular críticas hacia las actuaciones que deploran por considerarlas un obstáculo para el logro de la paz entre ambos pueblos. Aquí el israelí se refirió a las acciones terroristas y el palestino a los asentamientos en su territorio, como es obvio.

Fue notoria también la ausencia de cualquier asomo de amenaza como elemento de persuasión, habida cuenta del poder de fuego israelí y la capacidad palestina en la guerra irregular. De hecho, la mejor muestra de la evolución de la estrategia en este conflicto quedó de manifiesto en las respuestas puntuales de la entrevista: en relación con la pregunta sobre la proliferación de armas nucleares en la región, Abbas abogó por su desaparición total en lugar de responder de acuerdo con los postulados de la vieja geopolítica, según los cuales el programa nuclear de Irán se justificaría plenamente como “contrapeso necesario” ante el poderío de Israel. Y Peres, por su parte, no se quedó atrás cuando expresó que ya no es tan relevante la doctrina de Von Clausewitz, afirmación que no es poca cosa si recordamos que los dogmas fundamentales de este estratega militar eran, entre otros, el considerar la guerra como la continuación de la política y el sostener que el objetivo de la guerra era la destrucción del enemigo, en vez de la disuasión. Lo cierto es que ambos entrevistados, desde sus respectivas “trincheras”, manifestaron inequívocamente el interés de no perder de vista el objetivo de la paz a pesar de lo lejano que está aún. Resultó curiosa, además, en boca de la autoridad palestina, la reivindicación de los Estados Unidos de América como un mediador confiable, con quien hay una relación cordial y a quien se le acepta ayuda económica.

Una pregunta clave de las entrevistas fue la relacionada con el peso o influencia de los grupos extremistas cuya actuación ha sido y puede seguir siendo un factor determinante para obstaculizar o frustrar los avances de las negociaciones de paz. Quedó claro en las respuestas que las instituciones y quienes las lideran están conscientes de que la contención de los radicalismos es su responsabilidad y trabajan para ganarse el respecto de todos los sectores.

Reconocimiento del adversario, respeto a los que representan intereses antagónicos, evolución de pensamiento, contención de los violentos, responsabilidad y convivencia pacífica fueron, entre otros, conceptos visibles o implícitos en el lenguaje y la actitud que tratan de proyectar hoy dos líderes envueltos en un conflicto secular. Una referencia inmejorable para nosotros en estos tiempos de decisiones fundamentales.