Archive for mayo, 2014


Con más frecuencia de la deseable, quienes discrepamos y nos oponemos a la institucionalización de un pensamiento único, que en Venezuela es el rasgo más significativo del régimen gubernamental que padecemos, hemos caído en la tentación de hacer lo mismo, descalificando inmisericordemente cualquier iniciativa que no se ajuste exactamente a lo que nuestras ideas -y a veces nuestras vísceras- dictaminen.

Pero generalmente las realidades se imponen y, tal como está empezando a advertirse en nuestro país, la nuestra nos va revelando que todos somos necesarios aun en nuestra diversidad, la cual no tiene por qué desviarnos del objetivo común de máxima jerarquía que no es otro que lograr que el Estado esté a cargo de autoridades que gobiernen para todos, de manera que recobren su significado las expresiones “interés general” o “bien común” como valores que todos debemos compartir y que fungen como elementos de cohesión de la sociedad.

Cualquier situación que requiera de una planificación estratégica, es decir, cuyo curso de acción pase por enfrentar fuerzas antagónicas, obliga a considerar la diversificación como táctica indispensable para enfrentar todos los ataques y para recoger el clamor de todos los sectores afectados e incorporarlos como aliados activos para alcanzar los objetivos perseguidos. Y esto es particularmente válido cuando la fuerza antagónica es un gobierno cuyo signo no es solo el sectarismo -que limita sus posibilidades de seguir ampliando su base de apoyo-, sino una política de confrontación que va rotando el tema y las víctimas según la coyuntura, lo cual crea el fundado temor -incluso entre aliados y simpatizantes- de que en la revolución no hay lealtades, de modo que ninguno quedará a salvo si las circunstancias obligan a recurrir a ciertos sacrificios.

Por todo ello la oposición está ante una oportunidad extraordinaria donde debe hacer de sus diferencias la ventaja comparativa en relación con el régimen. El hecho de que desde la oposición haya un apoyo irrestricto a las protestas pacíficas de los estudiantes y que algunos líderes las acompañen más de cerca y las hagan suyas no tiene por qué estar reñido con la existencia de un canal de comunicación, vigilado y monitoreado, con el gobierno; tampoco tiene que colidir con la importante iniciativa de acudir a otros países para exponer y documentar la grotesca violación de los derechos ciudadanos por parte del gobierno y menos aún pugnar con el esfuerzo encomiable de acercarse a las comunidades afectas al oficialismo con el objetivo de hacerlas cada vez más lúcidas de modo que tomen decisiones de acuerdo con sus propios intereses y criterios. Todas son tácticas válidas; la única táctica inaceptable es la que estimule o tolere la violencia.

Se perdería una oportunidad extraordinaria si, por ejemplo, en San Cristóbal y en el municipio San Diego del estado Carabobo, al margen de la indignación y el legítimo derecho de seguir protestando -que debe ser conducido inteligentemente para restarle excusas al gobierno si pretende eludir el escenario comicial- nadie se decantase por trabajar arduamente para organizar a la comunidad en función de obtener un resultado electoral demoledor, que le cobre muy caro al gobierno el costo de las abyectas destituciones y detenciones de sus respectivos alcaldes.

La diversidad y armonización de improntas, estilos o como quiera llamárselos puede ser la gran ventaja de la oposición para enfrentar las fuerzas antagónicas que desde el gobierno nos conducen aceleradamente a la inviabilidad como nación.

En estos días parecieran asomar elementos que nos animan a no descalificar iniciativas sino a hacer el esfuerzo por conciliarlas y complementarlas.

Esta semana el portal Prodavinci publicó una excelente entrevista con Henrique Capriles, en la que el periodista destacaba el sitio y el contexto en los que se realizó. Se trataba de una asamblea donde el gobernador de Miranda estaba reunido con una comunidad cuyos líderes sociales, pertenecientes a los dos polos antagónicos que hoy nos dividen, reconocían una serie de problemas comunes y se mostraban dispuestos a resolverlos en conjunto sin sacrificar sus ideas pero sin intentar imponerlas tampoco. ¿Quién puede restarle mérito al trabajo de hormiga que, contra viento y marea, sigue haciendo Henrique Capriles en las comunidades para que, como indiqué anteriormente, ganen lucidez, autonomía y reduzcan la base de apoyo del adversario?

También en esta semana quedó de manifiesto un acierto de la Mesa de la Unidad Democrática dentro de su línea de acción de mantener un canal de comunicación con el gobierno. Dentro de los mil temas que nos agobian, fue apropiada la escogencia de cuál sería el que condicionaría la continuidad o no del diálogo. Hacer punto de honor acerca de la medida humanitaria para Simonovis como tema de entrada en lugar de relegarlo para una etapa futura permitió que, sin necesidad de que transcurrieran largos períodos de desgaste, el gobierno quedase, en tiempo record, sin argumentos ante los mediadores.

Por otra parte, nadie puede discutir que son fundamentales el talento y la capacidad de organización de Leopoldo López, la valentía y dignidad de María Corina Machado y el ejemplo de resistencia civil y disciplina que representa Antonio Ledezma. Es que los problemas son muchos y muy diversos pero, afortunadamente, los talentos también. Los únicos avances reales, tangibles y reconocidos por todos los ha obtenido la oposición cuando no hemos confundido diversificación con desunión.

Internet se ha convertido para la mitad del género humano, aproximadamente 4.300 millones de personas, en un servicio casi tan indispensable como la electricidad o el agua potable. La información y el entretenimiento, presentados en todos los formatos, sea texto, imagen, audio o vídeo, han transformado nuestros hábitos y la manera de informarnos, aprender, trabajar, divertirnos y relacionarnos. Quedó atrás aquella red pobre de contenidos de la década del 90 para dar paso a lo que hoy se ha convertido en un canal robusto de interacción entre proveedores de servicios y usuarios y de los usuarios entre sí.

Esto fue posible gracias a su arquitectura abierta, democrática y neutral que permitió unas condiciones de acceso equitativas para todos, tanto para quienes aspiran a mostrarse y a ofrecer un contenido, producto o servicio en la web como para quienes desean acceder a éstos. Con el arribo de la banda ancha cobró verdadera importancia el hecho de haber concebido y construido Internet como una herramienta donde todos los contenidos estuviesen disponibles de manera igualitaria y equilibrada para todos los usuarios. La exigencia de equidad a los proveedores de servicios de Internet se consolidó y popularizó bajo el nombre de principio de neutralidad de la red.

En enero de este año un tribunal estadounidense, la Corte del Distrito de Columbia, introdujo un elemento perturbador para estas condiciones de equilibrio, ya que declaró con lugar una demanda interpuesta por la empresa Verizon, proveedora de servicios de Internet, contra Netflix, que ofrece películas o series de TV en línea. Verizon adujo que estos productos consumen mucho ancho de banda y que, por lo tanto, Netflix debe pagar una cuota adicional para que las películas viajen por una “vía rápida” y puedan ser vistas sin interrupciones ni ralentizaciones por parte de los suscriptores de ese servicio.

Esa sentencia, que contraviene toda la filosofía que ha hecho de Internet la plataforma por excelencia para la innovación y que fulmina el principio de neutralidad de Internet, hasta ahora respetado por unanimidad en todo el mundo, se traduce en la posibilidad de que haya, de ahora en adelante, una Internet de primera y una de segunda; que, desde el punto de vista de la oferta, esa “vía rápida” no puedan pagarla todos los proveedores de un servicio, que terminarían rezagados ante la imposibilidad de competir con los que cuentan con mayor músculo financiero y, desde el punto de vista de la demanda, puede suponer que los usuarios ya no reciban los contenidos de manera igualitaria y equilibrada puesto que la prioridad para transmitir aquellos que han sido favorecidos puede representar la degradación de los restantes.

Algunos países, como Chile y Holanda, ya promulgaron leyes en favor del principio de neutralidad en sus respectivos territorios. El Parlamento Europeo acaba de pronunciarse en el mismo sentido y se espera que los países miembros ratifiquen esa decisión. Hace dos semanas, Brasil, a un día de la cumbre de Sao Paulo para la gobernanza de Internet, legisló también en favor del principio de neutralidad pero su posición no fue lo suficientemente fuerte para influir en la postura de los 85 países que acudieron al evento, por lo que el tema de la neutralidad, aunque fue tocado, no maduró lo suficiente como para que diera lugar a un pronunciamiento expreso.

La burla al principio de neutralidad mediante la introducción de “vías rápidas” o “servicios especiales” que legitiman las desigualdades en el tratamiento de los contenidos transmitidos por Internet abre un panorama de consecuencias peligrosas en todos los órdenes. De entrada, como ya hemos dicho, es por sí misma un golpe a la libre competencia, pero, además, la degeneración del principio de neutralidad representa una tentación para favorecer arreglos especiales adicionales, de mayor alcance, entre algunos proveedores de servicios de Internet y las empresas que les contrataron  esa “vía rápida”, la cual podría devenir en “inviable” para los competidores y causarles perjuicios reales a los consumidores. De hecho, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos de América se enfrenta a un problema: no puede desconocer la decisión judicial pero enfrenta un obstáculo muy serio ya que el impacto de este fallo puede frenar la innovación y el desarrollo de nuevos emprendimientos en ese país en el marco de las nuevas tecnologías, justamente uno de los rubros a los que apostaba la administración de Obama para la reactivación económica.

Las otras implicaciones de la disolución del principio de neutralidad de Internet no son económicas sino políticas y guardan relación con el ejercicio de la libertad de expresión y la participación ciudadana. Internet se ha convertido en la vía por excelencia para sortear la censura y las manipulaciones; es hoy la trinchera inexpugnable de la libre protesta y de la resistencia contra los abusos públicos y/o privados, según sea el caso, dependiendo del talante del gobierno o del poder de las grandes corporaciones a cuyos intereses los ciudadanos deban enfrentarse. La neutralidad, como principio inquebrantable, garantiza que esa ventana exista y que ese reducto no desaparezca.